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  • Foto del escritorcocinandoconnuriac

PATATAS A LA IMPORTANCIA

Unos ingredientes modestos para un plato de altura



MI PEQUEÑA HISTORIA


Esta es otra de esas recetas tradicionales que se preparan en una gran cantidad de hogares, pero curiosamente no era una receta que preparara mi madre, os tengo que decir que la primera vez que tomé este plato me lo preparó mi marido cuando éramos novios, ya ha llovido.


Es una receta muy básica, pero con las patatas adecuadas el plato es algo extraordinario, a nosotros nos gusta especialmente la variedad kennebec, hace unos años era fácil encontrarlas, pero ahora otras variedades de mayor producción han ganado terreno, pero nosotros intentamos permanecer fieles a nuestras favoritas.


Mi marido es tan fan de las patatas kennebec que no duda en visitar el mercado de productores que se instala dos veces por semana en Burgos, haga el frio que haga, porque allí siempre tiene su puesto un productor romántico que todavía las siembra; menos mal que queda este tipo de gente que va a contracorriente, nosotros se lo agradecemos muchísimo.


INGREDIENTES



Para seis personas

  • 1 kg de patatas

  • 1 cebolla

  • Azafrán

  • 3 dientes de ajo

  • 1 ramo de perejil

  • 100 ml de vino blanco

  • 1 litro de caldo

  • 2-3 huevos

  • Harina

  • Aceite de girasol

  • Aceite de Oliva virgen extra

  • Sal


ELABORACIÓN


Lógicamente lo primero que hay que hacer es pelar y lavar las patatas, en esta ocasión yo ya las tenía preparadas.


Cortar la patatas en rebanadas de aproximadamente un centímetro de grosor, colocarlas en un bol y salarlas ligeramente.



Cascar los huevos en un bol y batirlos.



En una sartén poner una buena cantidad de aceite de girasol y llevarla al fuego que estará más bien alto.


Pasar las rodajas de patatas por harina, huevo.



Y a la sartén, es importante que el aceite este bastante caliente para que se doren rápidamente, no queremos que las patatas se frían por dentro, solo un poco por fuera, luego las vamos a cocinar.


La razón de usar aceite de girasol en este paso es porque las patatas toman menos sabor al aceite.



A medida que las patatas se doran se las pasa a una fuente con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.


Cuando tengamos fritas todas las patatas es el momento de empezar con la salsa.



Picar la cebolla en juliana.



En una cazuela poner unas cuatro cucharadas de aceite de oliva virgen y llevar la cazuela a fuego medio. Cuando el aceite este caliente incorporar la cebolla con un poco de sal y dejarla pochar.



Mientras se sofríe la cebolla se puede ir haciendo un majado, para ello cortar los ajos en daditos y ponerlos en un mortero con un poco de sal.



Añadir un poco de perejil.



Majar el ajo y el perejil hasta obtener una pasta.



Añadir el vino al majado, homogeneizar la mezcla y reservarlo.



Cuando la cebolla esté prácticamente pochada abrir un hueco en el centro de la sartén.



Poner en el hueco el azafrán y freírlo ligeramente para que no se queme.



Remover la cebolla con el azafrán, verter en la cazuela el contenido del mortero y remover.



Es el momento de poner las patatas en la cazuela bien ordenaditas.



Se pueden poner dos capas, más yo no lo aconsejaría.


Cuando tengamos todas las patatas en la cazuela incorporar caldo, de ave o de verdura, también podría ser agua, hasta que las patatas queden cubiertas.



Dejar cocer a fuego medio por espacio de unos veinte minutos aproximadamente a los diez minutos es importante probar la salsa y si es necesario corregir de sal.


pasado el tiempo de cocinado conviene comprobar que las patatas están bien cocinadas para lo que se puede clavar un palillo en una de ellas y si ésta no ofrece resistencia es que está lista. Si es necesario se cocinan un poco más.


Ya solo queda añadir un poco de perejil picado para adornar.



Y el recetón está listo.




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